Análisis de la obra
La obra empieza de manera confusa y desorientadora pero no porque el autor sea un novato, sino porque él así lo quiso. El narrador de la historia empieza siendo el niño, una elección fantástica, puesto que la audiencia tiene más o menos el mismo nivel de conocimiento de lo que está pasando que él, pero también se usa al niño como una herramienta para examinar detalladamente el ambiente y a las personas que se encuentran en él. El niño nos dice quiénes están en la habitación, quiénes son y nos presenta el problema que se pretende resolver en la historia: un supuesto doctor que vivía solo, se ahorcó y su abuelo lo quiere enterrar, pero el alcalde (que en este caso representa los deseos del pueblo) no se lo permite.
La segunda persona en narrar la historia es la mamá del niño, Isabel, que de entrada vemos que no quiere estar ahí, ella sabe más que su hijo acerca de la situación, sabe quién es y conoce un poco la historia del muerto, pero nunca interactuó con este. La tercera persona en narrar la historia es nada más y nada menos que el viejo coronel Aureliano Buendía, padre de Isabel y abuelo del niño. Aureliano, a diferencia de los otros dos narradores (que fueron porque los llevaron o les pidieron que fueran), es el que causa que se desarrolle la historia porque es quien tiene un verdadera razón para estar ahí, claro que no nos la dicen de primera entrada, sino llegando al final de la historia.
Cada uno de los narradores se encarga de contarnos cosas relativas a su vida. El niño nos habla de Abraham, su mejor amigo y de lo que hacen en su tiempo libre. Isabel nos da acceso a su vida privada, compartiendo conversaciones íntimas con Meme y su madrastra. Aureliano nos cuenta un poco del antes de Macondo, de la llegada del médico y más importante, de sus conversaciones con él.
Como ya se mencionó, la historia se narra de manera perturbada usando tres perspectivas diferentes, poco a poco se revelan partes del rompecabezas que sirve para responder posibles preguntas que podríamos tener como:
¿Quién es el médico?
¿Por qué Aureliano lo ayuda si todo el pueblo lo detesta?
¿Por qué lo detesta todo el pueblo?
La respuesta a todas estas preguntas se revela con la velocidad y de la manera adecuada, ni muy rápido como para que podamos adivinar cómo va a terminar la novela, ni muy lento como para perder interés en la historia. García hace un uso impecable de los tres narradores para darle una sensación distinta a esta novela. No está llena de personajes innecesarios ni giros a la trama solo porque sí, no, esta novela sabe lo que es, un misterio para el lector, pero un secreto a voces para Macondo.
-Felipe Franco
Comentarios
Publicar un comentario